Convent de Sant Bernadí (de los Franciscanos)

En 1607 los franciscanos se establecieron en Petra donde en principio edificaron una pequeña iglesia y varias dependencias conventuales. Fue en 1657 cuando se empezó la iglesia actual del convento, terminada 20 años después. Posteriormente se añadió el claustro y las dependencias que la rodeaban. Los franciscanos tuvieron que abandonar el convento a raíz de la ley de Desamortización de 1836 y no volvieron a establecerse en él hasta el año 1969. Entonces ocuparon sólo una pequeña parte de las dependencias conventuales, ya que la mayor parte de ellas habían sido privatizadas y convertidas en viviendas después de la mencionada ley.
La Iglesia sigue la tradición renacentista; tiene planta basilical con una sola nave y capillas laterales, con cubierta de bóveda de cañón. En el interior destacan las cerámicas de zócalos y frontales de altar (en la capilla del Beato Ramon Llull y la de los Ángeles), las pinturas murales y, especialmente, el gran conjunto de retablos barrocos (de finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII). Entre estos retablos merecen especial atención artística el retablo Mayor, el del Santo Cristo, el de la Virgen de los Ángeles y el de San Francisco. El retablo Mayor fue construido entre el 1721 y el 1724, obra del escultor Gaspar Oms. Está presidido por la talla de la Inmaculada y, encima, la imagen del titular del convento, San Bernardino de Siena. A los lados aparecen San Jaime de la Marca y San Juan de Capistrano. También cabe destacar la capilla del Belén (bendecida en 1686), con algunas esculturas góticas (ángeles) procedentes del antiguo belén que estaba en el Convento de Jesús de Palma y que actualmente, en parte, se encuentra en la iglesia de la Sangre de Palma.
El convento de los franciscanos de Petra fue donde el niño Miguel José Serra recibió su primera formación y educación religiosa y donde se le inculcó la fe y las ganas de profesar en la orden franciscana, lo que hizo el 1731, cuando tenía 17 años. Junípero Serra siempre guardó muy buen recuerdo del convento de Petra. Un aspecto a destacar es que casi todos los nombres de las misiones que fundó en la Alta California se corresponden con nombres de los santos venerados en la iglesia de este convento. Entre estos santos venerados en las capillas del convento debemos citar: Santa Clara, San Francisco, San Antonio, la Virgen de los Ángeles, San Diego, San Gabriel, San Buenaventura y San Juan de Capistrano.
La familia de Junípero estaba muy ligada al convento petrer, prueba de ello es que sus padres y su hermana están enterrados en la cripta de los Devotos de la Purísima, que se encuentra en el centro de la nave de la iglesia.
En las dependencias de las antiguas sacristías del Convento se muestran aparte de varias piezas de mobiliario antiguo, algunos objetos relacionados con la tarea misionera de Junípero y una colección de treinta cuadros que reproducen los diferentes episodios de la vida y obra del misionero. Están hechos de pasta de vidrio, obra del artista valenciano Ros Marino. Se realizaron en los años previos a la Beatificación de Junípero, acaecida en el año 1988.
En el actual vestíbulo conventual, que da paso a la sacristía, se puede contemplar un cuadro con el retrato del Padre Antoni Perelló, ilustre franciscano petrer que llegó a ser ministro provincial de su orden y que fue gran benefactor del convento petrer y del joven Junípero.
El Convento puede ser un buen punto para hablar un poco de la formación y la labor desarrollada por Serra en Mallorca. En 1730 entra de novicio en el convento de Jesús de Palma. Un año después profesa la regla franciscana, con el nombre de Junípero y comienza los estudios de filosofía. En torno al 1738 recibió la ordenación sacerdotal. En 1740 comienza la docencia de filosofía y en 1742 se doctora en Teología, convirtiéndose en catedrático de esta materia en la Universidad Luliana. Entre el 1739 y 1749 también destaca su labor como predicador en Palma y en Mallorca. Aunque gozase de una gran fama y reconocimiento por sus sermones y como lector en la Universidad, Serra sintió la necesidad de dejarlo todo e ir a hacer de misionero en tierra de gentiles, haciendo un cambio radical en su vida. En secreto solicitó ser admitido en el Colegio Apostólico de San Fernando de México. La respuesta de aceptación le llegó el Domingo de Ramos de 1749 estando precisamente en el convento de Petra. Había acudido para predicar durante la Cuaresma. Predicó el último sermón en la parroquia de Petra, y, según la tradición, subió a participar en la peregrinación de la Tercera Fiesta de Pascua en Bonany; allí se habría despedido de los petrenses y de la tierra que lo vio nacer. Pocos días después, el 13 de abril, saldría hacia América.

 

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